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Necesitar a otra persona nos hace sentir muy vulnerables.

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2013/10/23 Berria.

Entrevista a Carmina Serrano Hernández. Psicoterapeuta y Presidenta de ATG.

«Oso babesgabe sentiarazten gaitu beste baten beharrak»

Traducción de Yolanda Ibarretxe:

“Necesitar a otra persona nos hace sentir muy vulnerables.”

 

Carmina Serrano trabaja sobre las capacidades para construir relaciones igualitarias. Advierte que no existe la relación “ideal” y que resulta imprescindible desarrollar una negociación continua.

Berta, 23 de octubre e 2013. MAITE ASENSIO LOZANO BILBO

Capacidades para relaciones igualitarias A la hora de estudiar el proceso de construcción de la mente y del trabajo en terapia, la psicología no ha concedido al género la importancia debida. A fin de corregir esa tendencia, se ha constituido en Algorta (Getxo, Bizkaia) la asociación Terapia y Género. Dentro del Foro para la Igualdad de Emakunde están impartiendo talleres con el fin de exponer qué capacidades se han de trabajar para mantener relaciones igualitarias; hoy estarán en Donostia y la semana que viene en Bilbao. La psicóloga y psicoterapeuta, Carmina Serrano ha sido una de las ponentes de dichos talleres.

¿Cómo se pueden detectar las desigualdades en las relaciones entre mujeres y hombres?

Es importante analizar qué es lo que hace que en una relación de pareja surjan las amarguras. Por ejemplo, el hecho de que una pareja que convive no reparta las tareas de casa señala una falta de igualdad: es una injusticia que la mujer dedique 2 horas diarias más a tales tareas. Estos tipos de comportamientos nos parecen muy naturalizados, porque se han ido construyendo desde que nacemos: en la infancia, a través del juego, a las niñas se les enseña a cuidar, a ser dulces y estar guapas para gustar a los demás; por contrario, a los niños, se les valora la confrontación, la fuerza y el valor.

Eso sitúa a las mujeres indefensas en las relaciones de pareja.

Sí, casi sin darse cuenta. Las desigualdades se han materializado en nuestros cuerpos, en la forma de sentarnos, de prestar atención, de mirar. Son comportamientos que no hacemos a propósito y, es por esto, que se mantienen. La personalidad de la mujer se construye en torno a ser para otro- para un hombre- y, en consecuencia se niega a sí misma. Por esto es tan importante la capacidad de autoafirmación: va más allá del empoderamiento político, se trata de ser una misma, no para los demás sino que para una misma.

Las parejas del mismo sexo ¿están construyendo otros patrones de relación o están repitiendo los roles tradicionales de dominio y sumisión?

Según la experiencia que he tenido con parejas de lesbianas se repiten patrones parecidos y el trabajo que hay que hacer es semejante. Sentir la necesidad de la otra persona nos hace sentir muy vulnerables y para hacer frente a ese sentimiento, cada cual ha tendido a defenderse a sí mismo y a sí misma. Ahí está el poder: si domino a la otra persona no temeré perderle. Estas dinámicas suceden en muchos tipos de relación.

Por tanto ¿es algo que puede aplicarse en otras áreas de relación además de las relaciones de pareja?

Por supuesto. El propio sistema educativo nos ha enseñado un modelo autoritario de relación: alguien sabe mucho y el resto tiene que someterse. Como consecuencia no hemos aprendido a respetar la singularidad y las formas de pensar. De hecho, nos construimos en las relaciones que mantenemos con las demás personas. Si los modelos de comunicación que he tenido han sido agresivos y eso es lo que yo he aprendido, me comportaré de igual forma: atacaré o me someteré.

¿Podríamos decir que las relaciones que hemos tenido a lo largo de la vida van quedando en nuestro curriculum?

Si. Porque el trato que hemos recibido de nuestro padre, de nuestra madre, del profesorado, de las amistades, va a formar parte de la memoria implícita: y así se va construyendo la mente y la personalidad. Aprendemos a situarnos en una u otra posición en función de lo vivido.

Has planteado que el poder existe en todas las relaciones y que en sí, no es ni bueno ni malo. ¿Qué hay que hacer para que el poder no deteriore una relación?

Aceptar que el poder existe y que así ha de ser: a todas las personas les gusta conseguir lo que desean. De ahí en adelante hemos de negociar de forma continua. Si hoy tú eliges lo que se ve en la tele, mañana que elija la otra persona; de esta manera surgen dinámicas de respeto, puesto que se toman en consideración los deseos de ambos miembros de la pareja.

Parece un tópico, pero entonces la comunicación es importante.

Sí, éso es la asertividad, la capacidad de exponer los deseos y las opiniones. Si cuando expones tus opiniones, la familia, amistades o la pareja, restan valor a tus ideas, sin darte cuenta irás apocándote, porque has percibido que exponer tus ideas no tiene resultados positivos; o responderás, de modo que se vaya alimentando una relación conflictiva. Pero si te das cuenta de que la pareja te hiere o que no te escucha, para proceder de un modo asertivo tienes que tomarte el tiempo de analizar la situación y de reconducirla, para recuperar la sintonía en la relación. Para ello, has de regular las emociones de forma adecuada.

¿Pero no nos estamos empeñando en hacer que duren relaciones que no nos satisfacen?

Puede pasar. La rabia y el enfado pueden hacer que una pareja se separe; hay mucha gente en relaciones que no les satisfacen. Intentar cambiar situaciones dolorosas, de forma interminable sin conseguir resultados, nos indica que la relación ha de terminar. No hay relación ideal, en todas hay problemas, pero tenemos que aprender a valorar si las aportaciones que nos hace la otra persona son positivas o negativas.

¿Se pueden aprender las capacidades que estas explicando?

Sí, requieren un trabajo individual, en casa, mirando hacia el propio interior; estamos viendo que la gente es capaz de cambiar su comportamiento. A veces es muy costoso, porque hay cosas que tenemos profundamente interiorizadas y de las que cuesta darse cuenta.

CAPACIDADES PARA RELACIONES IGUALITARIAS.

  • Regulación emocional. Capacidad de modular estados de ánimo y emociones tanto positivas como negativas.
  • Autoafirmación. Capacidad de ser responsable de la propia vida y deseos; no estar bajo la aceptación ajena.
  • Valoración y autoestima. Capacidad de juzgar correctamente el valor propio y ajeno.
  • Asertividad. Capacidad de comunicarse de forma adulta y de defender las propias opiniones y derechos, sin atacar, pero sin que la persona quede sometida a otra.
  • Mentalización. Capacidad de comprender los puntos de vista ajenos; saber que el comportamiento de esa persona se sustenta en la interpretación y representación que tiene de la realidad.